MONTPELLIER: CUANDO MIL AÑOS NO ES NADA.
Con una historia milenaria a sus espaldas y maravillas como su facultad de Medicina, sus palacetes, su mikvé medieval, su centro histórico trufado de callejuelas y placetas soleadas, además del dinamismo que insuflan sus miles de universitarios, la capital del Languedoc es un destino que hay que vivir una y mil veces. |