BARCELÓ Y LA CATEDRAL DE PALMA: BINOMIO ETERNO.
Hace 30 años, un joven Barceló miró a la Seo, como llaman los mallorquines a la Catedral de Palma, y dijo que quería exponer ahí. ¿Un sueño imposible de artista en ciernes? Ya no, sobre todo después que las manos de Barceló formen ya parte indisoluble de la Capilla del Santísimo, rebautizada como La catedral bajo el mar. Y es que los 300 m2 de superficie de arcilla trabajada a puñetazos o con trazos finos por el propio artista la han convertido en una obra eterna e inigualable. |